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lunes, 23 de junio de 2008

Una cuestión de género o de conciencia?

Mujer 1 - ... si, y tu hijo como anda?
Mujer 2 - Bien muy bien en éstos momento está en el laverap, dejando la ropa sucia y después la pasa a buscar a la tarde.
Mujer 1 - Ahhhh y si Eduardo, mi hijo, también ayuda a mi nuera, cocina, lava, plancha.
Mujer 2 - Que cosa, sin palabras, que se le va a hacer...
Mujer 1 - Hasta la nena colabora y mi nieto también, junta la mesa y pone los platos en la pileta...
Mujer 2 - Y tu nuera que hace?
Mujer 1 - Ella trabaja, solo 9 horas en un estudio jurídico, pero cuando llega dice que está cansada..
Mujer 2 - la mía también, pero trabaja a la tarde... ya van a cambiar las cosas.
Mujer1 – bueno chau hasta luego.
Mujer 2 - saludos a tu marido chau.

Para los que entran asiduamente a éste blog les aclaro que no me voy a dedicar a la literatura de novelas, cuentos y todo eso, por el momento no, éste dialogo lo escuché hoy temprano en la panadería que está cerca de mi casa. Lo platicaban dos señoras, que conozco de vista, y enseguida me sentí identificado, pero muy bien identificado, es decir positivamente identificado con éste tema.
Se preguntarán por qué digo “positivamente identificado”, porque cuando uno sostiene un pensamiento con la práctica, aclara su situación interpersonal, al darse cuenta que no se engaña así mismo.
En éstos momentos convivo con mi compañera y compartimos absolutamente todo, charlas de varias horas, pensamientos (de vez en cuando), actividades, estilo de vida en pocas palabras. Pero lo que hoy he tomado conciencia es que no ayudo en los “quehaceres domésticos”, no, no ayudo para nada, hago.... mi compañera lo hace a la par y como si fuera un circulo vicioso, yo lo hago a la par de ella. Seguramente nace esa pregunta del conciente y dirá qué quiero decir con esto, simplemente que uno hace o no hace en cuestiones de iguales. La palabra ayuda en, por ejemplo éste caso, implica no tomar conciencia que va a hacer muy difícil salir de la práctica machista.

Que linda palabra, machista, machismo, ahhh pero está la otra también, feminista, feminismo, como si fueran pocas las fronteras y límites que marcan diferencias entre hombres y mujeres a esto le agregamos una nueva piedra política. Si leyeron bien, POLÍTICA, por que no es ni más ni menos que eso y como toda actividad política debe realizarse con conciencia.
Necesito aclarar, estoy en la obligación de hacerlo, que en temas de género (femenino, masculino) no puede hablarse de conciencia, o por lo menos de una buena conciencia, porque no se tiene. Todavía se mantiene ese rancio pensar, que la nena lava los platos... y el nene? A no... el nene tiene que ayudar al papá en el taller del fondo de casa, haciendo cosas de hombres.

Ése dialogo entre dos mujeres en la panadería, me puso en la situación placentera de comentar y analizar nuestra actual situación respecto a éste tema. Señoras, señores, esto nunca podrá cambiar, mientras mi género preferido y amado (aclaro, el femenino) siga siendo el sostén, la estructura principal de mantenerlo en pie, que el diálogo entre esas dos señoras, mientras realizaban las compras, tenga un contenido machista, superior que el que pueda contener el diálogo entre dos hombres, no me resulta extraño ni he escuchado nada nuevo.
Tengo en claro que, lógicamente, no todo el género femenino tiene pensamientos que refuerzan la idea machista, pero los invito a una interesante actividad de observación, usted señor padre de un hijo y una hija, o vos compañero, joven, o amigo que tienes una hermana, una novia o una amiga; la señora de la casa después de una rica cena... a quién le pide que la ayude con “los platos”?
Si verdaderamente queremos terminar con las diferencias POLÍTICAS de género, que desembocan en discriminación, tanto el femenino como el masculino tienen que evacuarse de irresponsabilidades, que su media naranja no se convierta en ¼ ni mucho menos, simplemente en su exacta mitad.
Martín Suárez